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Vacaciones que te dan ideas emprendedoras

Todos los años me encanta pasar mis vacaciones en mi refugio soriano. Tengo una casita en Medinaceli, pueblo conocido por su arco romano y por tener extraordinariamente conservado su casco histórico. En invierno suelo pisarlo poco la verdad, ya que suelen caer unas heladas de aúpa, pero en verano duerme uno como los ángeles.

Hace 9 años compré la casa y procedí a reformarla, como es normal me puse de acuerdo con los vecinos y en el interior hice una reforma bonita, respetando el carácter rural, pero con las comodidades de una casa del siglo XXI.

Ideas emprendedoras cuando menos lo esperas

El caso es que hice amistad con los vecinos y en una de esas noches de barbacoa hablamos de lo bien que se está fuera del estrés diario y el ritmo endiablado del día a día. Juan, el vecino de al lado me dijo que gracias a su pasión por el diseño web ahora se dedicaba a ello como Freelance y que, aunque le echaba horas, había dejado atrás ese estrés que tanto la acuciaba cuando trabajaba en una multinacional.

Yo y muy mujer éramos coordinadores de una empresa de teleoperadores. Llevábamos muchos años allí y pese a la seguridad, estábamos un poco cansados, él nos dijo que buscásemos alguna pasión o negocio en el que pudiésemos ser felices emprendiendo, que la vida solo se vive una vez.

Cuando acabó la barbacoa y nos fuimos a casa me dio por navegar un rato por internet con mi mujer y vimos artículos de emprendimiento. Rápidamente nos gustó la idea de montar una tienda de ropa.  Mirando en la web, vimos que Grupo Reprepol podía ser la solución a los que buscábamos.

Se trataba de una oportunidad de negocio en el sector donde ellos te ayudan a montar tu negocio de ropa infantil, bien como tienda o como franquicia. La idea de trabajar en algo donde mi mujer ya tenía experiencia de cuando trabajaba a tiempo parcial en Murcia nos sedujo. Teníamos la posibilidad de montar nuestro propio negocio con el asesoramiento en todos los temas.

Al día siguiente no pudimos evitar el contactar con ellos y fueron muy amables, quedando para después de vacaciones. Incluso nos pusieron “deberes”, recomendándonos que pensásemos donde queríamos poner la tienda en la Comunidad de Madrid y que querríamos que tuviese muestra tienda.

El resto de las vacaciones fue tranquilo, dando largos paseos por el campo y disfrutando de la magnífica gastronomía soriana, que te permite desconectar. El fin de semana hacíamos alguna escapada a la capital, así paseábamos y podíamos hacer compras.

Dicen que la naturaleza y estar al aire libre es bueno para la mente, doy fe de ello, mi mujer y yo no parábamos de tener ideas para nuestro futuro negocio y nos ilusionó mucho. ¿Quién nos iba a decir que las vacaciones nos iban a servir para darnos una luz ante nuestro discreto futuro profesional? Los días fueron pasando y llegó el final de las vacaciones, siempre triste, pero este año con algo de ilusión por nuestro proyecto.

Ahora después de nuestro merecido descanso nos queda volver al trabajo y hablar con Reprepol, que además de ropa para niños tienen también calzado, peluches, accesorios, ropa de baño, sábanas y diversos complementos infantiles.

La idea de tener al lado nuestro a un proveedor mayorista especializado nos ilusionaba, puesto que podía conseguirnos buena ropa y además asesorarnos en un negocio del que, aunque contábamos con la experiencia de mi mujer en el día a día, no sabíamos nada en cuanto a llevarlo.

Ahora nos queda tener la reunión grande, donde nos pondremos manos a la obra cara a encontrar un local en Madrid para poder poner nuestro negocio y que tenga la mejor visibilidad posible, algo fundamental en todo negocio y más en uno que estará dedicado a la ropa infantil.

Tenemos visto en Parla una zona cercana a varios colegios e institutos donde tendríamos creemos bastante aceptación. Veremos a ver si al final conseguimos hacernos con ese local, algo que haría que empezásemos con buen pie.

Ojalá que dentro de un año podamos disfrutar de, aunque sea unos pocos días de ocio para disfrutar, aunque somos sabedores que los primeros años son más complicados y es cuando se debe trabajar duro para sacar adelante un negocio.