Apnea del sueño: Riesgos y cómo tratarla

Apnea del sueño: Riesgos y cómo tratarla

Donde una persona puede ver unos molestos ronquidos, un profesional de la medicina puede ver un problema muy importante. Uno de ellos puede ser la apnea del sueño. Una enfermedad que se estima que en España padecen entre 5 y 7 millones según el estudio realizado por la Sociedad Española del Sueño, en colaboración con Philips. Una barbaridad que hay que tener en cuenta. En España se ha desarrollado una gran actividad científica e investigadora que ha afianzado los conocimientos de la relación de esta enfermedad con la patología cardiovascular, la siniestralidad e incluso el cáncer.

Las  apneas  e  hipopneas  obstructivas  del  sueño  se  caracterizan  por  una  oclusión intermitente y repetitiva de la vía aérea superior (VAS), que limita el paso del aire hacia los pulmones durante el sueño. Este colapso de las vías respiratorias puede originar una interrupción completa, con una obstrucción total del lumen de la vía aérea (apnea), o parcial, con una reducción del flujo aéreo (hipopnea).

Si esto ha sido muy técnico, te diremos que hay personas que, además de roncar, sufren de pausas de respiración cuya duración puede ser variable. Nos tenemos que comenzar a preocupar cuando estas son superiores a 10 segundos. En ocasiones pueden alcanzar los 60 o 120 segundos. Es característico de la apnea que dichas pausas se intercalen entre el ronquido. Los que hemos vivido esta situación es muy angustiosa. ¿Verdad?

Síntomas

Los síntomas más comunes que se han descrito relacionados con el SAHS son la excesiva somnolencia diurna,  los  ronquidos  intensos  y  el  sueño  no  reparador.  Otros  síntomas  frecuentes  son  la  asfixia nocturna, la irritabilidad, la cefalea matutina, la sequedad orofaríngea, la nicturia y la pérdida de memoria. Los síntomas menos habituales son la disminución de la libido y la enuresis.

El sueño

Una de las consecuencias más significativas de la apnea es la fragmentación del sueño. Es decir, cada vez que se produce una apnea, ésta finaliza con un alertamiento de escasos segundos de duración, inferior al tiempo necesario para que por la mañana lo recordemos. El paciente no sabe nada, pero la otra persona, la que acompaña en la noche, sabe perfectamente lo peligroso y molesto que es todo lo que se vive. Y es que muchas personas han llegado a dudar de si se puede morir por esta causa.

Cuando la apnea es muy aguda, se produce un aumento del riesgo de enfermedades como la hipertensión arterial. Los datos dicen que más del 40% de los pacientes con apnea sufren de hipertensión, riesgo incrementado de cardiopatía isquémica (angina de pecho, e incluso infartos), diabetes y de accidentes cerebro vasculares. Es el momento de realizar un tratamiento para poder evitar males mayores.

Cambios de estilo de vida

La apnea es una enfermedad que está reñida con la mala vida. Es decir, los malos hábitos provocan que muchas personas la sufran. Vamos con una serie de cambios de estilo de vida que tenemos que tener para evitarlo.

  •     Adiós al alcohol. Seguro que siempre has notado que cuando la noche anterior bebías, roncabas mucho. Pues esto tiene algo que ver, ya que le dificultan a la garganta mantenerse despejada durante el sueño.
  •   Reducir el peso. Si eres una persona obesa o con sobrepeso tienes muchos más problemas. Incluso una disminución leve del peso puede mejorar los síntomas.
  •    Duerma de lado en vez de dormir boca arriba para mantener la garganta despejada.
  •     Mantenga las vías nasales despejadas por la noche con atomizadores nasales o medicinas para la alergia si es necesario. Eso sí, antes tienes que pregúntele al médico si estos tratamientos pueden servirle.

    Si fumas, deja de hacerlo. Y ya no solo por los riesgos de apnea del sueño, si no porque el tabaco es muy malo para todos los hábitos de la vida.

Soluciones

Hay una opción muy habitual que puede solucionar tus problemas de apnea. Se trata de ponerte unas prótesis bucales que pueden servir para algunas personas que sufren apnea leve o moderada del sueño. El médico también le puede recomendar estos dispositivos si usted ronca fuertemente pero no tiene apnea del sueño.

De esta forma, el odontólogo le puede hacer un dispositivo bucal de plástico que sirva para el tratamiento de la apnea del sueño. “El dispositivo ajusta la mandíbula inferior y la lengua para mantener despejadas las vías respiratorias durante el sueño”, nos explican desde la clínica Ferrer.

Otra solución es realizar una presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP, por su sigla en inglés). Es el tratamiento de la apnea del sueño más frecuente cuando esta es entre moderada e intensa en adultos. El equipo de CPAP tiene una mascarilla que cubre la boca y la nariz, o solo la nariz. El equipo envía aire suavemente a la garganta. La presión del aire ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas durante el sueño.

Por último, algunas personas con apnea del sueño se pueden beneficiar de la cirugía. El tipo de cirugía y el efecto que ésta tenga dependen de la causa de la apnea del sueño.