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España va tomando consciencia sobre el exceso de peso

Una de las cosas que tristemente ha caracterizado a la sociedad española en los últimos tiempos ha sido, sin ninguna duda, por la gran cantidad de personas que han empezado a sufrir problemas con su peso. La nueva sociedad en la que nos encontramos, que parece que prioriza la vida sedentaria por delante de la del ejercicio físico o la actividad deportiva, está haciendo mucho daño en algunas personas y que hay que tratar por todos los medios que ese tipo de situaciones no se den más. Y es que este es un problema de salud de primera magnitud.

¿Qué hacer al respecto? La verdad es que no es un asunto fácil. Desde las administraciones públicas se ha apostado, de una manera vehemente, por diferentes campañas de marketing y publicidad online para tratar de concienciar a la gente. Pero la verdad es que nadie sabe si ese tipo de campañas ayudan lo suficiente. De hecho, y según apuntan muchos de los datos que conocemos al respecto, la verdad es que no funcionan. Y es que no es nada fácil tratar de cambiar las rutinas de la gente.

En España, según una noticia que fue publicada por el diario 20 Minutos en su versión web, la tasa de obesidad se ha duplicado en los últimos 20 años, lo cual es un síntoma de que algo no estamos haciendo todo lo bien que deberíamos. Hacer autocrítica es algo que deberíamos tener claro en los tiempos que corren. Y otra de las cosas que tendríamos que tener en cuenta es que hace falta el apoyo del sector privado. Está más que demostrado que solo con las intervenciones del público no es suficiente.

La obesidad en España también es algo que tiene una incidencia diferente en función de la zona en la que se produce. Hemos querido rescatar, para ilustrar este asunto, un artículo publicado en el portal web del Huffington Post en el que dividía las zonas del país en zonas que más tasa de obesidad tienen. Lugares como lo son Andalucía o Galicia son los que más problemas tienen al respecto. Otros, como Cantabria, La Rioja o Euskadi tienen las tasas más bajas. Y la verdad es que esta es una cuestión de cultura. Está visto que hay zonas en las que el sedentarismo es algo que casi se ve como algo habitual. Y ese es un peligro tremendo para toda la población que reside en ese lugar.

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la sociedad española en los tiempos que corren es que, a pesar de que tenemos una alta tasa de obesidad en muchas de las zonas de nuestra geografía, los datos de cara al futuro no tienen pinta de que vayan a mejorar. Hemos querido saber qué suele pensar la gente de a pie al respecto y para ello hemos contactado con los profesionales de la Clínica IMOS, especializada en este tipo de asuntos. Lo que nos han contado es que la gente tiene una mayor conciencia acerca de la necesidad de perder peso pero que lo que falta no es otra cosa que información acerca de cómo hacerlo.

No hay que olvidarse de la alimentación y el ejercicio 

No cabe la menor duda de que disponer de la ayuda profesional de personas que pueden hacernos perder peso es fundamental. Pero, desde luego, es de una importancia tremenda el hecho de tener claro que, después de una intervención, hay que saber cómo mantener la línea para evitar volver a ganar todo el peso que se ha perdido. En ese juego entran aspectos como lo son la alimentación, como es lógico, y también el ejercicio, que es otro pilar clave en el mantenimiento de nuestro cuerpo.

Las dos cosas son importantes y, desde luego, está claro que una sin la otra no contribuyen a conseguir el objetivo. Hacer deporte es clave para perder peso. Pero es que el tipo de alimentos que consumimos también lo es. Hay que poner toda la carne en el asador en ambos aspectos para tratar que nada se interponga en el camino de conseguir un cuerpo de 10 y con el que nos podamos sentir cómodos y seguros de nosotros mismos.

En España tenemos que tener en cuenta estos factores para intentar revertir la situación en la que nos encontramos. Son muchas las personas que tienen problemas de peso y que apenas ponen de su parte para cambiar esa situación. Esto conduce, de una manera inequívoca, hacia la más absoluta de las desgracias, que es la de que aumente la probabilidad de sufrir infartos de miocardio o cualquier otra enfermedad cardiovascular. Por eso tenemos que cuidar nuestro peso. De lo contrario, estamos abocados a sufrir unas consecuencias horribles.