Un trabajo de altura

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Si te gusta la escalada, el alpinismo o trepar por las paredes y subirte a los árboles, un trabajo vertical puede ser la respuesta a tu futuro laboral. Cada vez más relevantes y utilizados, los trabajos verticales siguen siendo ligeramente desconocidos en todo lo que pueden ofrecer y en los servicios que prestan. Sin embargo, se conocen como trabajos verticales esos que se realizan en las alturas y permiten realizar una tarea a cierto nivel que, de otra manera, no sería accesible ni podría llevarse a cabo. En la actualidad, los trabajos en altura, conocidos como verticales, son una de las actividades laborales con mejor remuneración en nuestro país y para las que no es necesario disponer de estudios superiores.

El INSSBT (Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo) define esta actividad laboral como “técnicas que permiten realizar trabajos temporales en altura que se componen de una cuerda o línea de trabajo y de una cuerda o línea de seguridad, fijadas a una estructura, soporte o superficie de forma independiente, y que, junto con otros equipos, dispositivos y accesorios específicos, permite al usuario poder acceder, realizar un determinado trabajo a cierta altura y salir”.

Convertirse en trabajador vertical se encuentra en auge, por lo que conocer más sobre este oficio. Los trabajadores verticales trabajan a una altura considerable, utilizando técnicas de acceso y posicionamiento con cuerdas para llegar a sitios en los que acceder es difícil o imposible. Una de las mayores virtudes de estos trabajadores es la capacidad que tienen a la hora de realizar actividades o maniobras en las que resulta prácticamente imposible acceder con maquinaria. Los operativos verticales, mediante la formación y adquiriendo las cualidades necesarias, pueden realizar esos trabajos sin problema y de manera totalmente segura.

El trabajo vertical tiene buena salida laboral

Aunque no requieren de una formación universitaria de alto nivel, los trabajos verticales sí exigen a sus trabajadores disponer de una formación muy específica. Razón por la que existe una demanda elevada de este tipo de profesionales. El grupo humano multidisciplinar de TRALTUR cuenta con una amplia experiencia y trayectoria en la gestión integral de los trabajos en altura que incluyen la prevención, la seguridad, la formación y la ejecución de obras, por lo que sabe bien la formación que es necesario recibir y las salidas profesionales de las que nos han hablado.

Dentro del sector de la construcción, se ocupan de las fachadas de los edificios, los diques y los puentes, entre otros. Los árboles, los taludes o los frentes rocosos forman parte de los objetos naturales sobre los que trabajan estos profesionales. En el subsuelo, los conductos de ventilación, los pozos y las cañerías de abastecimiento se reservan a los trabajadores verticales, del mismo modo que lo hacen en las instalaciones donde hay torres de telecomunicación, líneas eléctricas aéreas, postes o presas y las centrales hidráulicas. Cuando se trata de lugares con un acceso difícil o espacios confinados, para la rehabilitación y el mantenimiento de los equipos industriales y monumentos, un trabajador de altura realiza las tareas necesarias.

Si estas salidas laborales no fueran suficientes, existen otras como el montaje de grandes grúas, la instalación de las vallas publicitarias o los sistemas de sonido e iluminación, los trabajos en las plataformas petrolíferas, la creación de estructuras de contención con las que se evitan los derrumbes, las actividades dentro de la industria minera, las centrales hidráulicas y las presas, el rescate industrial y el rescate de personas.

Los trabajos verticales se utilizan indistintamente en obras civiles o públicas cuando los sistemas de montaje convencionales, como los andamios, suponen un riesgo o dificultad para realizar el trabajo.

La realización de este tipo de trabajos requiere disponer de y saber utilizar los EPIs correspondientes, así como otras herramientas como las cadenas de seguridad y las cadenas de suspensión. Las primeras protegen a estos trabajadores de las caídas, en tanto que las segundas son utilizadas para mantener la posición correcta del trabajador. Ambos tipos de cadenas se componen de elementos elásticos de resistencia que incluyen arnés, conectores, anclajes, cintas y cuerdas semiestáticas y dinámicas; elementos dinámicos de absorción como los aseguradores, los descensores y las cuerdas dinámicas; y elementos de protección individual como el calzado de seguridad, el casco y los guantes de protección.

Lógicamente, los trabajos en altura tienen unos riesgos asociados:

  • Caída de personas a distinto nivel. Los trabajos verticales implican que los trabajadores lleven a cabo sus tareas a alturas determinadas, lo suficientemente altas para provocar la muerte del trabajador en caso de que se produzca una caída. Las caídas pueden estar asociadas al mal estado de los equipos, a las herramientas o a un mal uso de ellas.
  • Caída de materiales sobre las personas y los bienes. En algunas ocasiones se puede producir un accidente provocado por la caída de objetos, desplomes, derrumbamientos o la presencia de personas cerca de la zona de trabajo. Por lo general, estos accidentes se deben a la ausencia de un equipo auxiliar o a llevar las herramientas sueltas.
  • Trastornos musculoesqueléticos. Los trabajadores que se dedican a realizar este tipo de trabajos en altura se exponen a padecer lesiones y alteraciones del sistema neurovascular periférico a causa de las posturas que deben adoptar mientras realizan el trabajo. También deben tener en cuenta el estrés que las condiciones de trabajo pueden generar.

Existen otros riesgos que se pueden producir al realizar este tipo de trabajos, como el choque con los objetos móviles, los golpes o cortes con las herramientas, las quemaduras causadas por las herramientas que producen calor y por el contacto directo o indirecto con las líneas eléctricas de alta o baja tensión, con el añadido de la fatiga que pueden generar los trabajos prolongados en unas condiciones de trabajo no ergonómicas.

Cómo convertirse en un trabajador vertical

Estos trabajos cuentan en nuestro país con diversas normativas a nivel estatal. El Real Decreto 2177/2004 establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud para el uso por parte de los trabajadores de sus equipos de trabajo, en materia de trabajos temporales en altura.

Para poder dedicarse a la realización de trabajos verticales, es fundamental cumplir con una serie de requisitos. Disponer de formación relacionada y realizar un curso homologado para obtener la certificación correspondiente es uno de ellos. Estar en buena forma física es igualmente importante, por lo que es necesario estar en posesión de un certificado médico en vigor que acredite la buena condición física y de salud para poder inscribirse en el curso. La mayoría de edad es el otro requisito esencial: tener dieciocho años y saber trabajar en equipo; tener capacidad de concentración y prestar atención a todos los detalles completan todo lo necesario para adentrarse en el mundo de los trabajos verticales.

El acceso a los cursos que capacitan para realizar trabajos verticales tan solo requiere disponer del título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Estos cursos ofrecen a los interesados la formación teórico-práctica necesaria y tienen una duración de cuarenta horas de formación teórica. Lo más habitual es hacer un examen práctico de maniobras de progresión.

Estos cursos de formación tienen que estar homologados y reconocidos por las organizaciones nacionales e internacionales del sector. Según el citado decreto, son obligatorios si se quiere ejercer la actividad profesional. Además, existen otros cursos y certificaciones con los que es posible especializarse.

Con su realización se adquieren los conocimientos y las competencias necesarios para dedicarse a los trabajos verticales. Dentro de la parte teórica se adquieren los siguientes conocimientos:

  • Legislación y normativa vigentes en prevención de riesgos laborales.
  • Medidas de protección preventiva.
  • Conocimientos generales sobre seguridad.
  • Equipos de protección individual y colectiva.
  • Sistemas de instalación vertical y horizontal.
  • Actuación en caso de emergencia.
  • Definición de trabajos verticales y en suspensión.
  • Seguridad básica para los trabajos en suspensión.
  • Factor de caída y fuerza de choque.
  • Técnicas de acceso y posicionamiento.
  • Técnicas de acceso y posicionamiento mediante cuerdas.
  • Cuerdas, nudos, cintas y protectores.
  • Instalaciones.
  • Tipos de anclaje.
  • Síndrome del arnés.

En la parte práctica de los cursos, lo que se enseña es la manera de utilizar los equipos de protección individual y colectivos, la instalación de líneas de vida, la realización de los nudos de seguridad y el establecimiento de los puntos de anclaje. Es decir, la teoría se lleva a la práctica.

Al hablar de los trabajos verticales, lo primero que se piensa es que conllevan numerosos riesgos asociados. Para evitar los peligros que pueden acechar, es fundamental llevar a cabo las medidas necesarias y cumplir con la normativa específica, que empieza por tener la formación adecuada. Contar con la formación que proporcionan los cursos homologados y adquirir la certificación correspondiente proporciona a los trabajadores verticales todos los conocimientos esenciales para desarrollar los trabajos en altura con total seguridad.

Disponer de los sistemas de cuerdas de sujeción adecuados, los arneses para conectar la cuerda de trabajo y los mecanismos de ascenso y descenso, unidos a un sistema de bloqueo automático, es lo que evita que se produzcan las caídas. Formación y experiencia son lo que hace a estos trabajadores imprescindibles.

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